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Seamos líderes de cambio
Seamos líderes de cambio

En Colombia la guerra y los intereses particulares han marcado la dirección de este país, encontrándose en un momento crucial donde los jóvenes, esos llamados millenials podrán decidir sobre el país. El 2018 un año decisivo debido a las elecciones que se avecinan, se observan algunas alternativas que tiene la democracia de nuestro país.

Actualmente nos encontramos invadidos por los escándalos de corrupción, donde la ambición de obtener más a toda costa ha invadido todas las esferas sociales. La corrupción es un reflejo del deseo de consumo y bienestar que ha seguido como idea la sociedad colombiana, “consumir es vivir” es una idea implementada por una sociedad capitalista y copiada por países subdesarrollados como el nuestro.

Zygmunt Bauman sociólogo y filósofo experto en temas de consumismo, expresa en su libro “Vida de Consumo” que “En la sociedad de consumidores nadie puede convertirse en un sujeto sin antes convertirse en producto, y nadie puede preservar su carácter de sujeto si no se ocupa de resucitar, revivir y realimentar a perpetuidad en sí mismo las casualidades y habilidades que se exigen en todo producto de consumo.” El consumo nos ha enseñado a ser productos siendo la base para la existencia de este sistema, el consumir por adquirir sin ninguna necesidad nos hace susceptibles a todo tipo de productos, consumimos información, ideas, verdades y en su gran mayoría mentiras.

En la era de la información de consumo, construimos creencias y concepciones políticas, ideológicas a través de la web, donde las redes sociales constituyen la plataforma para conectarse con la “realidad”, dicha realidad es una construcción de perfiles donde mostramos la mejor versión de nosotros, donde cada quien puede mentir y crear percepciones que desean, a través de la post verdad, es decir una construcción de ideas a base de mentiras donde decimos lo que queremos y deseamos sin ninguna intención de que sea verídica, allí mismo se construyen diálogos, campañas y toda especie de información para que todos la consumamos. Muchas personas se hacen ricos con esa producción de información, empresas, figuras públicas (yotubers, instagramers,), políticos, economías, etc.

Entonces, ¿Qué estamos consumiendo?, la delgada línea de la verdad y la mentira se traspasa todo el tiempo como si no existiera, consumimos ideas de cómo debemos pensar, hablar, vestirnos, comer, estudiar, trabajar; básicamente vivir. Pero en algún momento sabemos ¿Qué es verdad y qué es mentira?, puede ser que sólo pase a través de nuestros ojos sin darnos cuenta o simplemente no nos interese con tal de satisfacer nuestro bienestar.

Nuestra generación, se deduce como la generación del consumo sin límites, no estamos satisfechos con nada, con el estudio, con nuestro cuerpo, con los objetos materiales que poseemos, con el trabajo, con la vida, con la realidad. Por eso estamos buscando siempre renovarnos, Zygmunt Buaman también comenta que “La atracción de la vida de consumo es la oferta de una multitud de nuevos comienzos y resurrecciones… como oportunidades de volver a nacer. El volver a nacer, como nuevo valor social, se presenta como la aspiración a cambiar (versus mejorar, versus progresar). ”

Pero entonces ¿Qué tipo de progreso estamos buscando?, el escritor Simon Sinek y experto en liderazgo expresa que “Cuando estas personas caen en el mundo real, en un instante se dan cuenta que no son especiales y que no tendrán todo lo que desean solo por quererlo… Se muestran rudos como si lo supieran todo y la realidad es que hay muy poca fortaleza”. Los Millenials son la sociedad del estrés, quienes no saben cómo manejar su vida aunque aparentan llenar sus vacíos a través del consumo, con deseo de adquirir para así cambiar y renovar las vidas, “ ser la mejor versión de ti mismo” es lo que se expresa.

La Biblia dice en Mateo 8:36“¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida?”, si la sociedad está acostumbrada hacer las cosas para los demás donde la posición social y económica define el futuro de las mismas, pero las vidas de las personas se encuentran vacías llenas de cosas innecesarias, puesto que todo entra por los ojos, por la emoción del momento, por la buena imagen, ¿es igual de bello y de perfecto?, esto no sólo sucede con los objetos que compramos sino también con las personas, en Proverbios 27:19 dice “En el agua se refleja el rostro, y en el corazón se refleja la persona”.

En 1 Pedro 3:10-11 se plasma lo importante de la vida, “En efecto, el que quiera amar la vida y gozar de días felices, que refrene su lengua de hablar el mal y sus labios de proferir engaños; que se aparte del mal y haga el bien; que busque la paz y la siga.” Jesús no nos hablaba de cosas del pasado sino de situaciones del momento, donde las problemáticas de la actualidad están fundamentada en el egoísmo y el consumo exorbitante, donde se olvida lo importante, cuidar la mente y el corazón de la ambición.

Colombia es el tercer país más desigual del mundo segun la ONU, algunas personas tienen más de lo que debería y otras tienen muy poco para poder sobrevivir, donde los corruptos ganan sus riquezas a costa del pueblo e impulsan la guerra como producto económico que genera grandes ganancias, es la responsabilidad de la generación millenials, de nuestra generación saber ¿Qué tipo de personas queremos ser diariamente, qué tipo de productos estamos consumiendo, qué clase de transformación deseamos para nuestras vidas y para nuestro país y cómo pretendemos cambiar las cosas?.

Dejemos de ser un producto y seamos líderes de cambio. 

“¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Que lo demuestre con su buena conducta, mediante obras hechas con la humildad que le da su sabiduría. Santiago 3:13”

Deseamos un cambio, progresar, mejorar, pero ¿Por qué mejor no Trascendemos?

Catalina ReañoPor @VictoriaUsma
Comunicadora Social - Periodista en formación y fotógrafa amateur.

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